Día de pesca

Cartagena es famosa por sus muros y construcciones coloniales, por sus cañoncitos custodiando nuestra historia, por sus palenqueras, por sus olas que hacen fiesta con los desprevenidos visitantes, por su sol que cada tarde le hace el amor a ese vasto mar caribe.

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JUEGOS DEL DESTINO

Todos fuimos niños y cuando estábamos en esa etapa, no pensábamos en nada más que en jugar, en divertirnos. Conocer otro niño era lo mejor que nos podía pasar: sería nuestro amigo con quien podríamos correr, escondernos, apostar, sería el cómplice de nuestras risas, de nuestros inventos, sería el testigo de nuestras “fechorías” y nos ayudaría a complementarlas. Los asientos, los árboles, la mesa del comedor nos servían de casita; escalar  montañas de arena, de barro, de escombros, tirarse “a toda” en patines, en carros de balinera o en bicicleta desde los garajes del vecindario, de las pendientes y de las lomas, aprender a manejar la bici sin las llanticas de los lados o la ayuda de un adulto era un completo desafío. Éramos felices con muy poco, le sacábamos gusto a todo…lo mágico era lo más sencillo, cada detallito era un generador de entretenimiento…

Crecemos y se nos olvida que la vida misma es un juego, que es un regalo maravilloso de Dios, que los momentos difíciles son sólo pruebas para crecer y seguir andando el camino (de chiquitos, lo llamábamos desafíos)…Si entendiéramos la vida de esa manera, andaríamos desprevenidos viendo lo que vale la pena, no sufriríamos tanto, soñaríamos más, desearíamos menos cosas materiales y nos llenaríamos más el alma…

“Todas las personas mayores fueron al principio niños. (Pero pocos lo recuerdan) – Antoine de Saint-Exupery.

DEVANÁNDOSE LOS SESOS
DEVANÁNDOSE LOS SESOS

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