Legado trenzado

En el pasado festival de música del pacífico Petronio Álvarez que se llevó a cabo en la ciudad de Cali hace unos días, se pudo observar a cientos de mujeres de raza negra que exhibieron a través de sus vestimentas, peinados y maquillaje características de sus tradiciones, costumbres y rasgos de ese legado africano, aunque para muchos, esto pase desapercibido.

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Petronio Álvarez

El festival de música del Pacífico Petronio Álvarez nació en 1997 en honor al músico y maquinista del ferrocarril del pacífico, Petronio Álvarez “Cuco”, quien interpretó bambucos, abozaos, currulaos, merengues, jugas, huapangos, sones, tangos y milongas.

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Domingos de parquecito

 

Palmas de cera, un improvisado conjunto musical de veteranos, un niño afro, una fuente de agua, un perro que cuida el terreno, a las 5 pm cinco loras visitan una de las palmas para pernoctar en ésta, puestos artesanales, una multitud de lienzos con vida, familias que llegan para encontrarse con la brisa que baja de la cordillera, el mermado ruido de los motores vehiculares y a veces mis padres, son el paisaje de las tardes domingueras que adornan una rotonda en el oeste de Cali, más conocida como el Parque del Peñón.

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La primavera llueve en Cali

Gualandayes, guayacanes, almendros, acacias, veraneras, carboneros y otros árboles pintan y alegran con sus flores, frutos y hojas el paisaje y las calles caleñas.

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Un año de vida

Foto tomada por Juan Pablo Barrera

Foto tomada por Juan Pablo Barrera

31.536.000 segundos se van volando. Es lo que tiene este año de vida que despido con alegría y tristeza, con sentimientos encontrados, con nuevos amigos que crecerán como secoyas, con los antiguos que siguen enraizándose tocando el núcleo de mi corazón. Con experiencias que jamás pensé vivir, con la convicción de que Dios no nos da cargas que no podemos llevar. Con viajes inesperados que matizaron mi retina y la de mi cámara.

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Cali, paleta de colores

Cali se pinta de colores gracias al vestir alegre de su gente, a la temperatura que sube con el transcurrir de las horas, a la brisa del atardecer que baja de la cordillera occidental, a la pigmentación de sus frutas y manjares, a sus pasiones que hierven en el alma, a su cielo siempre lleno de azul.

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