Electrocardiograma

Martes, 17 de octubre de mil novecientos algo, 9 am. Un llanto se escuchó en la sala de partos del Seguro Social de la ciudad de Cali. Acababa de abandonar mi “huevo”, en el que me sentía cómoda, feliz y a salvo. Mi madre se internó en la clínica desde el día anterior. No soportaba el dolor. Mi padre estaba ansioso. Con ganas de recibirme. No sabía si era niño o niña, lo cual hacía que se acrecentara su emoción. Había empezado a romper el cascarón y era necesario que me sacaran de ahí porque había crecido demasiado y mi caluroso hogar se achiquitaba.

Todos estaban a la expectativa. Hacía varios años la familia de mi papá no estrenaba bebé y en la familia de mi mamá, era la segunda nieta. Estaban muy felices de recibirme, se les notaba en la cara. Yo en cambio, los miraba extrañada, creo que algunos me cayeron mal. Crecí rodeada de amor, juegos y mimos. Todos me quisieron tanto que se aguantaron mis pataletas, patadas y mordiscos, pues sabían que era la forma de corresponderles el cariño.

Luego, llegaron mis hermanos y más primos a hacerme compañía. También amigos que sigo conservando. Estudié lo que quise, siempre con el respaldo de mis padres que son la luz terrenal de mi existencia. He practicado un par de deportes e incursionado en algunas artes que es donde reside mi corazón. Hace un año soñé con tener un proyecto que resumiera lo que me gusta hacer y logré materializarlo. He conocido tierras extranjeras y me he traído su gente, su cielo y su suelo tatuados en el alma.

He intentado todo lo que me apasiona, con varios fracasos de por medio. He despedido para siempre a personas que se han llevado una parte de mí y he llorado largas horas por esas ausencias. Me he equivocado hasta el cansancio. He lastimado a otros en mi afán de mantener mi ego intacto. He aprendido poco, pero me queda el consuelo de que podré hacerlo hasta mi último segundo de vida.

Hoy doy gracias a Dios por todo aquello. Por la abundancia y la escacez. Por dar y recibir, aunque no siempre feliz y positivamente. Por los buenos y malos momentos. Por mi camino y lo que ha estado presente en éste desde el instante en que comencé a latir. Doy gracias a Dios por lo que viene, subidas y bajadas, triunfos y derrotas, bienvenidas y adioses. Todo es parte de este transitar, tan necesario como el sol y la luna.

Anuncios

4 pensamientos en “Electrocardiograma

  1. Mi princesa hermosa, soy testigo de una parte de tu vida, en la que tuve la oportunidad de compartir de tu valiosa, linda y oportuna compañía, momento en el que aprendí muchísimo, conocí a mucha gente de diferentes gamas y matices, ya tu lo entenderás y sabrás de que hablo, Deseo para ti en este nuevo onomástico, estés rodeada de las personas que mas amas y que te aman, que se sigan cristalizando tus sueños, aquellos que logras con esfuerzos y dedicación, te llevaré siempre en el alma mi niña hermosa, Dios te siga llenando de bendiciones, abrazos y bendiciones.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s